BUCEO EN EL MAR ROJO

por | Oct 10, 2017

Una vez recibida la noche anterior toda información y normas necesarias para poder convivir en el barco durante los próximos siete días, llegó el día esperado, el día en el que podría ver cumplido uno de mis sueños, bucear en uno de los mejores lugares del mundo, realizar un buceo en el Mar Rojo. 

Eran las 9 de la mañana cuando sonó el despertador. Al ser el primer día haríamos un buceo menos que el resto de los días porque no podíamos zarpar del puerto de Hurghada sin tener el permiso policial que nos permitiría estar navegando por estas aguas durante días posteriores.

Tras navegar una media hora y con un buen desayuno en el cuerpo, llegamos al lugar donde realizamos la primera inmersión del crucero. Esta inmersión tiene el nombre de «check dive», lo que viene a ser una inmersión de prueba para ajustarte todo el material correctamente para que no dé problemas en los buceos siguientes.

Sala de briefings

Sala de briefing

El lugar concreto fue Gotta Abu Ramada, inmersión sencilla a poca profundidad en fondo de arena con arrecifes salteados que le daban un toque propio de estas aguas.

Aunque fuera la inmersión check dive, en realidad para mí significó mucho más ya que me permitió adentrarme en este mar que ahora sí puedo decir que es maravilloso y que todo buceador debe visitar alguna vez en su vida.

Multitud de peces de colores, anémonas con sus peces payasos, corales blandos, corales duros…todos los componentes que forman los arrecifes de estas aguas junto con su transparencia y visibilidad, hicieron que desde el primer momento que toqué el agua, cámara en mano, empezara a disparar a todo lo que se movía a mi alrededor. Toda aquella fauna y flora era nueva para mí y quería tener plasmado en imágenes la mayor vida marina posible para poder recordarla en un futuro.

El tiempo de inmersión fue de unos 55 minutos, aunque en realidad para mí fuera un «visto y no visto». Cuando me dí cuenta estaba otra vez arriba del barco como si nada especial hubiera pasado, aunque pensándolo bien…si que había pasado.

Esta fue la primera inmersión de las 19 que llevé a cabo en todo el viaje. Realicé inmersiones en lugares considerados de los mejores del mundo para bucear como es el Parque Nacional de Ras Mohamed y el famoso pecio británico hundido por la alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial llamado Thistlegorm.

pez payaso y anémona

Parque Nacional de Ras Mohamed

Con el paso de los días las inmersiones eran cada vez  mejores, pero a la vez significaba que la aventura en las aguas del Mar Rojo se iba acabando. Cada día realizábamos 4 inmersiones, provocando que termináramos el día muy cansados, solamente haciendo una parada para la cena antes de ir a la cama a descansar.

Los días que estuve a bordo los podría llamar como diving non stop, lo que quiere decir «sin parar de bucear».Cada día el despertador sonaba a las 6 de la mañana, y mientras tomábamos un desayuno ligero el guía nos hacía el briefing de la primera inmersión para ir al agua justo después. Una vez fuera del agua, sonaba la campana para ir a desayunar de forma consistente para coger fuerzas para el resto del día y tras un período de navegación llegábamos al punto de la segunda inmersión. Realizada la segunda inmersión, llegaba la comida seguida de una siesta de la que me despertaba con la campana que avisaba que empezaba el briefing de la tercera inmersión. Tras esta, nos esperaba una merienda ligera mientras veíamos el atardecer desde el barco hasta que se hacía de noche para poder realizar la ultima inmersión del día, la nocturna.

Como veis, es una experiencia solo apta para gente que le guste mucho bucear, ya que el viaje consiste en dormir, comer y bucear, dormir, comer y bucear…

De esta manera, y con todas las expectativas cumpliéndose en esta primera semana del viaje a Egipto, los días fueron pasando y la semana fue terminando llegando a su fin cuando atracamos de nuevo el barco en Hurghada, localidad costera del Mar Rojo desde donde había partido justo la semana anterior.

Quería agradecer a toda la gente que me acompañó en el crucero, tanto al equipo de Sunytravel, tripulación, compañeros de buceo, pero especialmente a Rafa Cosme y Fernando Pérez que fueron los dos fotógrafos submarinos con los que fui en las inmersiones realizando fotografías, de los cuales aprendí muchísimo.

Sala de briefings

Atardecer en Hurgada

Miguel Escolano Pujol