ITINERARIO CANADÁ. DÍA 11: NIÁGARA FALLS – TORONTO

por | Mar 28, 2020

NIAGARA FALLS

Nos levantamos en nuestro super hotel americano con la intención de hoy sí, visitar las famosas cataratas del Niágara, otro de nuestros objetivos del viaje.

Estas cataratas presentan una fuerte caída de 54 m pero lo que más me sorprendió fue la anchura del río Niágara justo antes de los saltos, es realmente impresionante. Además son famosas por el lugar geográfico en el que se encuentran, ya que hacen frontera entre Canadá y EEUU.

Pues bien, aunque la noche de antes ya las habíamos visto, hoy queríamos conocerlas a fondo y realizar algunas de las actividades que se pueden hacer con ellas como protagonistas.

Después de desayunar unos famosos donuts de un Tim Hortons, aparcamos el coche en uno de los tantos parkings que hay alrededor de las cataratas y comenzamos a descubrirlas. Por cierto,  el precio del parking por 8 horas fue de unos 6 €.

Sala de briefings

Niagara Falls

HORNBLOWER NIAGARA

La primera atracción que visitamos fue el barco que te acerca por el río Niágara hasta las mismas cataratas. La verdad que impresiona estar a sus pies y ver caer el agua. ¡Ojo!, que no se os olvide poneos el chubasquero que os dan porque sino quedareis empapados.

El recorrido suele durar unos 30 minutos y el precio de la actividad es de unos 20 € por persona. Se llama Hornblower Niagara Cruises. Podéis encontrar más información AQUÍ

En la parte de EEUU hay otro barco que realiza la misma actividad, pero según cuentan es peor porque no se acerca a una de las dos cataratas. No os puedo decir, porque no lo comprobé.

Sala de briefings

Hornblower Cruises

JOURNEY BEHIND THA FALLS

La segunda actividad que hicimos fue pasear por unos pasadizos que te llevan a un mirador justo al lado de la catarata más grande. El que avisa no es traidor, ponerse el chubasquero u os mojareis. El precio de esta atracción es de unos 15€ y se llama Journey Behind The Falls. Puedes encontrar más información AQUÍ

Una vez visitado este lugar tengo que reconocer que como elemento natural está muy chulo, pero lo tienen muy masificado y destinado al turismo que le hace perder algo del encanto que tiene.

Realizar las dos actividades y hacer algunas fotos desde los miradores del paseo que va junto al río Niágara nos llevó toda la mañana hasta que finalmente decidimos cruzar la frontera y pasar a EEUU para verlas desde allí, pero nos quedaríamos con las ganas principalmente por dos motivos.

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Journey Behind the Falls

PASO DE FRONTERA FRUSTRADO

El primero motivo fue un mareo que me entró cuando íbamos ya camino del coche. El cuerpo, con todo lo que llevaba encima, dijo hasta aquí. Por lo que tuve que parar una hora, beber agua, y recuperarme a la sombra. Menos mal que quedó en un susto.

El segundo motivo fue el tiempo que perdimos en la frontera donde nos tuvieron retenidos más de una hora haciéndonos varias preguntas. Esto es una lotería y te puede tocar cuando entras a EEUU, y nos tocó.

Por ello nuestro paso a EEUU fue un visto y no visto. Cruzamos la frontera y con las mismas no dimos la vuelta poniendo camino hacia Toronto ya que teníamos que llegar a cenar en la CN Tower donde teníamos cena reservada para ver, ¡torontontero!

Sala de briefings

Rainbow Bridge

LLEGADA A TORONTO

Pero esto no fue todo y es que cuando llegamos a Toronto se nos olvidó ponerle gasolina al coche antes de entregarlo, por lo que tuvimos que hacerlo dentro de la ciudad con el denso tráfico que había. Era la hora de salir de trabajar… ¡y estaba de coches hasta arriba! Menos mal que salimos con tiempo de Niagara Falls y pudimos dejarlo a la hora.

La tarde se fue complicando de tal manera que no sabíamos si llegaríamos a cenar a la CN Tower. Así que nada más dejar el coche, echamos a correr cargados de maletas por el centro de Toronto hasta que finalmente llegamos al hostel que teníamos reservado. Desde aquí, muy amables por su parte, me dejaron llamar al restaurante para avisar de que llegaríamos tarde a cenar. Fueron buena gente y nos guardaron la mesa.

Desde lo alto de Toronto, más tranquilos, disfrutamos mucho la cena, donde tengo que decir que mereció la pena pagar los 70€ por persona que vale el menú. En este precio tienes incluido la comida, muy buena, y la vista a la parte inferior del restaurante desde donde tienes vistas de 360º.

Así acabo posiblemente el día más loco de nuestro viaje en Canadá que estaba ya acercándose a su final.

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CN Tower

Miguel Escolano Pujol

Mochilero En Ruta